jueves, 11 de octubre de 2012

CONFLICTO ENTRE DERECHOS HUMANOS Y USOS Y COSTUMBRES INDÍGENAS





Apóstol Dr. Gabriel Sánchez Velázquez, dictando una conferencia magistral en
céntrico hotel de la ciudad de México en  agosto de 2012.
Hoy jueves 11 de octubre de 2012,  se ha observado EL DÍA INTERNACIONAL DE LA NIÑA.
El Día Internacional de la Niña es establecido este año por la ONU con la finalidad de romper el ciclo de discriminación y violencia, así como para promover y proteger sus derechos humanos.
Moisés escribió el Pentateuco hace    mil años pero, allí ya se habla de DERECHOS HUMANOS. Dice Deuteronomio 10.17-19: “Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido. Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto

Hoy la UNICEF en México expresó su preocupación por la situación de desigualdad, violencia y discriminación que enfrentan millones de niñas en el país.
En este primer Día Internacional de la Niña se planea combatir el matrimonio temprano y sus causas.
Ya que en México el Censo de Población y Vivienda 2010 arrojó que 0.06 por ciento de las niñas de 12 años de edad, han tenido al menos un hijo, la mayoría de ellas provienen de zonas rurales.
La Federación de Iglesias Cristianas Evangélicas de México A. C:, expresa su determinación de ser voz profética en esta área fundamental de la vida de nuestra sociedad.
Y tiene una primera aportación de carácter práctico.
Nuestros legisladores, deben revisar con urgencia y con objetividad, nuestras leyes actuales, ya que por ser en algunas áreas parches sobrepuestos, caen en contradicción.
Consideremos algunos conceptos en conflicto.
Una constante en los estudios y la literatura indígena es el lugar central de la comunidad, tanto en su vida cotidiana como en su cosmovisión. Diversos antropólogos situaron la comunidad en el centro de sus estudios sobre Mesoamérica comenzando en los años treinta, y han seguido con este enfoque. Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en sus interpretaciones básicas de lo que es la comunidad indígena, ni mucho menos en sus orígenes, su historia o su futuro.

Floriberto Díaz, antropólogo mixe de Tlahuitoltepec y dirigente del movimiento indígena en Oaxaca hasta su muerte en 1995, define la comunidad “para nosotros, los propios indios” como:
bullet
un espacio territorial, demarcado y definido por la posesión
bullet
una historia común, que circula de boca en boca y de una generación a otra
bullet
una variante de la lengua del Pueblo, a partir de la cual identificamos nuestro idioma común,  una organización que define lo político, cultural, social, civil, económico y religioso.
Quienes estamos integrados a una sociedad urbana como los que vivimos en el Distrito Federal, tenemos serias dificultades para entender el modo de pensar, actuar y reaccionar de la gente indígena.
 bullet
Las autoridades ya investigan cómo es que niñas como las de esta
fotografía pueden ser vendidas como animales u objetos por sus
propios padres.
Antropólogos mexicanos y dirigentes indígenas han destacado los aspectos del sistema de cargos y los sistemas normativos indígenas que constituyen una defensa de los pueblos indios contra la asimilación de sus culturas y que permiten el desarrollo de mecanismos comunitarios de solidaridad. En muchas comunidades el sistema de cargos refuerza la solidaridad entre familias y vecinos, ya que éstos tienen que asumir una parte del trabajo cotidiano del carguero. Varios estudios y testimonios resaltan la manera en que el tequio funciona como un mecanismo de sobrevivencia de la misma comunidad. En San Pablo Yaganiza, Oaxaca, el equipo del Comisariado de Bienes Comunales expresó: "Los usos y costumbres no los inventamos nosotros pero, eso sí, gracias a esta normatividad sobrevivimos. Ciento veinte hombres dan su tequio gratis. Sería un dineral para el gobierno pagarles... Claro que nos afecta la carestía, el maíz no basta, pero no tenemos deudas, tenemos un pueblo alumbrado, y tenemos nuestra tortillería. El apoyo mutuo dentro de la comunidad, los tequios y las cooperaciones de los comuneros son fundamentales..." 
El ejemplo muestra la manera en que los usos y costumbres compensan el incumplimiento del gobierno en tareas básicas de infraestructura y bienestar en las comunidades indígenas.

 En Oaxaca, por ejemplo, en 314 de 412 municipios que se rigen por usos y costumbres (76.2%) las mujeres votan en las asambleas. En 18% de los 412 municipios las mujeres no tienen el derecho de votar y en el resto no hay datos claros. Existe aquí una amplia gama de formas de participación: en algunas comunidades las mujeres asisten a la asamblea pero no pueden votar, en otras pueden asumir cargos pero no votar en asambleas, en algunas más las decisiones sobre la votación se toman entre la pareja en la casa y el marido vota, y en otras las mujeres están excluidas de prácticamente todos los niveles de participación política formal.

Desde la perspectiva legal, Teresa Sierra afirma el papel de los sistemas normativos indígenas en la sobrevivencia cultural, y en esta esfera también argumenta su relevancia para compensar las carencias y inadecuaciones del sistema nacional de justicia en las comunidades indígenas. Frente a las acusaciones de primitivismo, ella insiste en la fuerza y centralidad de los usos y costumbres: "El reconocimiento del sistema normativo indígena implica reconocer los espacios jurisdiccionales que han ido funcionando de facto, y clave de la sobrevivencia de las comunidades y pueblos indígenas. La fuerza de los sistemas normativos ha servido para canalizar tensiones internas y manejar vínculos con el exterior, reforzando así, un sistema nacional de justicia incapaz en sí mismo de atender a los asuntos comunitarios." Ella concluye: “El reconocimiento de los sistemas normativos indígenas contribuiría a fortalecer la sociedad, la cual al asumir un carácter multicultural real abre la posibilidad de contrastar y enriquecer su sistema jurídico en la perspectiva de construir un orden legal plural.

Hablando de las iglesias cristianas evangélicas, las Pentecostales han tenido mayor éxito que las presbiterianas que se gobiernan por un sistema de ancianos gobernantes,   figura gubernamental ajena a los indígenas; ya que entre ellos la participación directa en las asambleas es vital, y en muchos sentidos hay grupos pentecostales con una situación similar en su gobierno.
Pero el meollo de esta FEDERACIÓN tiene que ver con la ambivalencia de normatividad.
En la frontera entre Honduras y Nicaragua, se
venden estas niñas indígenas al mejor
postor, sin que nadie salga en su defensa.
Por un lado se trabaja para que sean reconocidos y respetados los usos y costumbres de los pueblos indígenas, pero por el otro, se lucha porque se respeten los derechos humanos de las mujeres, y ahora particularmente de las niñas. ¿Cómo resolvemos este problema?
A nuestro juicio, los usos y costumbres deben sujetarse a una legislación mayor, en el caso de México, todo cuanto se ajuste a la Constitución debe propagarse, todo cuanto   contradiga la constitución debe menguarse por varios mecanismos, principiando por el trabajo de las instituciones gubernamentales y las iglesias cristianas evangélicas para hacerle ver al indígena la conveniencia de cambio en favor de su propia familia.
Más aún ahora, cuando México ha firmado varios tratados internacionales que tienen que ver directamente con la defensa de los derechos humanos.
Sería un gran acierto del Gobierno Federal entrante, si se elabora un catálogo de los diferentes usos y costumbres de los pueblos indígenas, y se les analiza a la luz de la Constitución y los Tratados Internacionales de Preservación de los Derechos Humanos, y  así, se señala desde el punto de vista jurídico, cuáles de dichos usos y costumbres atentan contra los derechos humanos y deben ser menguados de nuestras comunidades indígenas.
Son complicados los problemas, pero no poco urgentes. Pablo González Casanova escribe: “El Estado latinoamericano no puede concebirse sin una sociedad multiétnica, ni la construcción de una democracia popular nacional puede dejar de representarla y expresarla. La participación representativa y democrática en Latinoamérica, para ser auténtica, debe incluir y representar a las antiguas poblaciones de origen colonial y neocolonial como autónomas y formadas por ciudadanos a cabalidad o nunca será democrática”
No podemos seguir tolerando que una niña de once o doce años sea vendida por sus padres a quien la codicie para que la haga su mujer por la fuerza; y decir que somos defensores de los derechos humanos. O ¿usted qué opina?

No hay comentarios:

Publicar un comentario