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una
variante de la lengua del Pueblo, a partir de la cual identificamos nuestro
idioma común, una organización que define lo político, cultural,
social, civil, económico y religioso.
Quienes
estamos integrados a una sociedad urbana como los que vivimos en el Distrito
Federal, tenemos serias dificultades para entender el modo de pensar, actuar
y reaccionar de la gente indígena.
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Las autoridades ya investigan cómo es que niñas como las de esta
fotografía pueden ser vendidas como animales u objetos por sus
propios padres. |
Antropólogos
mexicanos y dirigentes indígenas han destacado los aspectos del sistema de
cargos y los sistemas normativos indígenas que constituyen una defensa de los
pueblos indios contra la asimilación de sus culturas y que permiten el
desarrollo de mecanismos comunitarios de solidaridad. En muchas comunidades
el sistema de cargos refuerza la solidaridad entre familias y vecinos, ya que
éstos tienen que asumir una parte del trabajo cotidiano del carguero. Varios
estudios y testimonios resaltan la manera en que el tequio funciona como un
mecanismo de sobrevivencia de la misma comunidad. En San Pablo Yaganiza,
Oaxaca, el equipo del Comisariado de Bienes Comunales expresó: "Los usos
y costumbres no los inventamos nosotros pero, eso sí, gracias a esta
normatividad sobrevivimos. Ciento veinte hombres dan su tequio gratis. Sería
un dineral para el gobierno pagarles... Claro que nos afecta la carestía, el
maíz no basta, pero no tenemos deudas, tenemos un pueblo alumbrado, y tenemos
nuestra tortillería. El apoyo mutuo dentro de la comunidad, los tequios y las
cooperaciones de los comuneros son fundamentales..."
El
ejemplo muestra la manera en que los usos y costumbres compensan el
incumplimiento del gobierno en tareas básicas de infraestructura y bienestar
en las comunidades indígenas.
En Oaxaca, por ejemplo, en 314 de 412
municipios que se rigen por usos y costumbres (76.2%) las mujeres votan en las
asambleas. En 18% de los 412 municipios las mujeres no tienen el derecho de
votar y en el resto no hay datos claros. Existe aquí una amplia gama de formas
de participación: en algunas comunidades las mujeres asisten a la asamblea pero
no pueden votar, en otras pueden asumir cargos pero no votar en asambleas, en
algunas más las decisiones sobre la votación se toman entre la pareja en la
casa y el marido vota, y en otras las mujeres están excluidas de prácticamente
todos los niveles de participación política formal.
Desde la perspectiva legal, Teresa Sierra afirma el papel de los sistemas normativos
indígenas en la sobrevivencia cultural, y en esta esfera también argumenta su
relevancia para compensar las carencias y inadecuaciones del sistema nacional
de justicia en las comunidades indígenas. Frente a las acusaciones de
primitivismo, ella insiste en la fuerza y centralidad de los usos y
costumbres: "El reconocimiento del sistema normativo indígena implica
reconocer los espacios jurisdiccionales que han ido funcionando de
facto, y clave de la sobrevivencia de las comunidades y pueblos indígenas.
La fuerza de los sistemas normativos ha servido para canalizar tensiones
internas y manejar vínculos con el exterior, reforzando así, un sistema
nacional de justicia incapaz en sí mismo de atender a los asuntos
comunitarios." Ella concluye: “El reconocimiento de los sistemas
normativos indígenas contribuiría a fortalecer la sociedad, la cual al asumir
un carácter multicultural real abre la posibilidad de contrastar y enriquecer
su sistema jurídico en la perspectiva de construir un orden legal plural.
Hablando
de las iglesias cristianas evangélicas, las Pentecostales han tenido mayor
éxito que las presbiterianas que se gobiernan por un sistema de ancianos
gobernantes, figura gubernamental ajena a los indígenas; ya que
entre ellos la participación directa en las asambleas es vital, y en muchos
sentidos hay grupos pentecostales con una situación similar en su gobierno.
Pero el
meollo de esta FEDERACIÓN tiene que ver con la ambivalencia de
normatividad.
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En la frontera entre Honduras y Nicaragua, se
venden estas niñas indígenas al mejor
postor, sin que nadie salga en su defensa. |
Por un
lado se trabaja para que sean reconocidos y respetados los usos y costumbres
de los pueblos indígenas, pero por el otro, se lucha porque se respeten los
derechos humanos de las mujeres, y ahora particularmente de las niñas. ¿Cómo
resolvemos este problema?
A
nuestro juicio, los usos y costumbres deben sujetarse a una legislación
mayor, en el caso de México, todo cuanto se ajuste a la Constitución debe
propagarse, todo cuanto contradiga la constitución debe menguarse
por varios mecanismos, principiando por el trabajo de las instituciones
gubernamentales y las iglesias cristianas evangélicas para hacerle ver al
indígena la conveniencia de cambio en favor de su propia familia.
Más aún
ahora, cuando México ha firmado varios tratados internacionales que tienen
que ver directamente con la defensa de los derechos humanos.
Sería
un gran acierto del Gobierno Federal entrante, si se elabora un catálogo de
los diferentes usos y costumbres de los pueblos indígenas, y se les analiza a
la luz de la Constitución y los Tratados Internacionales de Preservación de
los Derechos Humanos, y así, se señala desde el punto de vista
jurídico, cuáles de dichos usos y costumbres atentan contra los derechos
humanos y deben ser menguados de nuestras comunidades indígenas.
Son
complicados los problemas, pero no poco urgentes. Pablo González Casanova
escribe: “El Estado latinoamericano no puede concebirse sin una sociedad
multiétnica, ni la construcción de una democracia popular nacional puede
dejar de representarla y expresarla. La participación representativa y
democrática en Latinoamérica, para ser auténtica, debe incluir y representar
a las antiguas poblaciones de origen colonial y neocolonial como autónomas y
formadas por ciudadanos a cabalidad o nunca será democrática”
No
podemos seguir tolerando que una niña de once o doce años sea vendida por sus
padres a quien la codicie para que la haga su mujer por la fuerza; y decir
que somos defensores de los derechos humanos. O ¿usted qué opina?
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